lunes, 21 de abril de 2014

GUADALAJARA, CON J DE JALISCO.


Dos vuelos. 14 horas de un largo trayecto. A la eternidad del viaje se suma la incomodidad de intentar dormir en clase turista. Bienaventurados los pobres, porque de ellos será el reino de los cie... Si es tan desquiciadamente incómodo, mejor me quedo en tierra. Le salva la mantita y la almohada roja de Iberia. Llegas a Guadalajara, y te das cuenta que tu abrigo de 15 kilos es lo más estúpido que podrías haber comprado para este viaje. Es como la pegatina de tirar o empujar de las puertas, no sirven para nada.

Aquí no hace frío. Te levantas con la alegría de disfrutar de una soleada y cálida mañana. Guadalajara, la ciudad más poblada del estado de Jalisco, México (si quieres saber más, tira de Wikipedia). De aquí es el Tequila y los Mariachis. Podría decirse que la cultura mexicana se gestó en este lugar, así que imaginemos la importancia de esta gran ciudad. La segunda más rica y próspera de todo México. Ya es decir. 

Aquí me he enterado de que el Tequila se extrae de la planta de ágave azul, procedente del pueblo con el mismo nombre. Que levante la mano el que conocía este dato. Deberían esforzarse por fortalecer el conocimiento y el interés por la cultura del tequila en el mundo.

Olvídate de los chupitos durante la cogorza, aquí en México se disfruta como un buen vino español, pausada y sosegadamente. Nada de limón y sal, a palo seco. Hay que reconocer que el tequila es más suave (depende del que tomes) y llega a estar rico. Ya se sabe, en ningún sitio como en casa...

Vamos con la panza... Ármate de valor, porque no hay cosa igual que el chile mexicano. Échale picante, que si no no sabe. Gracia (y algo de asco, debo confesar) me dio cuando un alegre vendedor de cubos de fruta me ofreció servirme mi ración de cítricos acompañada de chile y sal. Y como soy un lanzado y hay que probar de todo, me fui con mi arruinado bote de frutas, enchilado y salado, a conocer el centro jalisciense. Atónito me quedé al ver a un niño de no más de 4 años rogarle a su mamá comprar el sabroso chilito. Los mexicanos dominarán la Tierra.., y luego se la comerán con chile.

Coger... Nunca un verbo creó tanta mofa. Por lo menos en México. Nosotros los castellano parlantes, que lo usamos para todo lo que se nos antoje: cogemos desde un boli, hasta un resfriado. Aquí, se utiliza para expresar fines plenamente carnales... Vamos, fornicar. Será por eso que en España lo utilizamos tanto.

Ya lo he comentado alguna vez con estos hermanos de sangre, aun siendo todos españoles, es sorprendente lo mal que nos entendemos. 

Hoy, dos meses y medio después de mi llegada a este gran país, me he animado a empezar con este blog. No tengo ni idea de hacia dónde irá, si lo dejaré a los dos días o me seguirá en toda mi aventura. Lo que sí tengo claro, es que me lo tomaré con absoluta libertad. No es una bitácora, no es un blog de publicidad, no es un diario... Es el rato que tengo libre en la oficina para escribir sobre lo que se me antoje. En parte, una de tantas ventanas de tantos y tantos, y tantos, y tantos españoles que buscan fuera de nuestras castizas fronteras, un atisbo de esperanza. Esa que la chusma española gustosamente cogió, y que nunca devolvió.


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